La revista británica The Economist aplaude en su último número la conocida como ley Sinde, ya que “por fin” el Gobierno español pone coto al “paraíso de los piratas digitales”.
El semanario asegura que “como a los piratas del Caribe, a los españoles modernos les gusta conseguir cosas gratis” y critica que la mayoría de ellos “creen que la música y las películas deben ser gratuitas”. “¿Cómo piensan que se van a alimentar los artistas?, eso nadie lo sabe”, añade el texto.
El artículo afirma que casi la mitad de todos los internautas en España usa servicios que distribuyen música de forma ilegal, duplicando la media de la Unión Europea. Según The Economist, ésta es la razón que ha llevado a Estados Unidos a presionar al Gobierno español para que tome medidas.
Fruto de esta presión, el Ejecutivo aprobó el pasado 15 de febrero esta ley, cuyo objetivo es “cerrar las páginas de intercambio de archivos dudosas que utilizan mucho material con derechos de autor”.
Esta ley ha provocado el enfado de los internautas. Sin embargo, el artículo afirma que“muchos la ven como demasiado suave” en comparación con la legislación en otros países, como Francia o Alemania.
Pues bien, si lo dice the Economist, una revista prestigiosa, nos lo tendremos que creer. Por que al fin y al cabo de nada sirven todas las subvenciones que recibe y recibirá el cine Español provenientes de nuestros impuestos (véase http://www.mimesacojea.com/2011/02/como-producir-una-pelicula-espanola.html ), de nada sirve pagar al SGAE el canon digital y tropecientas tasas más, porque después los autores no reciben nada de nada. Y si nos dicen que mentimos, la prueba más evidente es la que ha salido a la luz estos últimos días La SGAE y sus socios 'olvidan' repartir a los autores 480 millones de euros.
Ante la pregunta ¿Quién paga la cultura en este país? puedo afirmar que la pagamos todos cada día, con cada CD que compramos, con cada disco duro, con los impuestos, con las películas que sí que vamos a ver al cine, con los libros que compramos (y todo esto, pese a la crisis, que el ciudadano de a pié sí que nota). Con todo esto pagamos, y de sobras, el coste de una cosa tan necesaria como la cultura y el arte. En todo caso, los verdaderos piratas son los que escogidos a dedo se enriquecen a costa del trabajo de los demás, justamente los mismos que han aprobado la tan "necesaria" ley sinde.
Ya es hora, digo yo, que los políticos (y la SGAE) se aparten de esta polémica y que los verdaderos protagonistas, los autores y los consumidores se pongan a hablar. Entonces a lo mejor nos llevamos una sorpresa y resulta que nos entendemos mejor.
Mientras tanto cuidado los ingleses que pretendan veranear en España, que con la crisis y esto de la ley sinde está el mar muy revuelto, no sea caso que les capture en un barco pirata y adiós muy buenas.
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